martes 16 de septiembre de 2008

TERRORISMO

Una guerra requiere de un plan y una estrategia, la cual a su vez puede subdividirse en diferentes tácticas. Toda confrontación tiene como finalidad la derrota del adversario. Pero una condición previa a la planificación, es la tarea de lo que se denomina como inteligencia actividad entendida como la recolección, clasificación, explotación e interpretación de la información para la generación de escenarios que permitan una toma de decisiones. Sin inteligencia, una guerra se pierde desde su inicio. Veamos el caso del combate al crimen organizado por parte de México, en los últimos 8 años. En el sexenio de Vicente Fox y conforme a la información de la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Diputados, del año 2001 al 2006 se registraron más de 9,000 ejecuciones. El 50% de ellas se registraron en el Estado de Michoacán, mientras que el 30% en Sinaloa y Tamaulipas. Tales datos, eran por sí suficientes para que la planeación estratégica del 2006 al 2012, se aplicaran esquemas de intervención multidisciplinarios en Michoacán y en aquéllos Estados que pudieran ser convulsionados por la acción del crimen organizado. Pero contrario a lo esperado, a dos años de una multipublicitada lucha del gobierno federal contra a los que ahora denomina traidores a la patria, se pueden contabilizar más de 3,000 ejecutados, que de seguir a ese ritmo, llegariamos al año 2012 con la cifra mayor a los 10,000 asesinatos. El día de ayer, en pleno grito de la independencia en Michoacán, explosionaron artefactos que privaron de la vida al menos a 8 personas. Este acto de barbarie, es netamente un acto terrorista. Pero quizá, el mayor terror es que el gobierno disponía de información sobre los riesgos de los atentados, con años de antelación. Los proximos meses, después de que se presenten otros atentados, veremos a los políticos pidiendo endurecer las penas por terrorismo (actualmente es de dos a cuarenta años de prision) y creando un nuevo tipo penal de traición a la patria para los narcotraficantes.  Eso no tiene nada de innovador. Lo bueno sería, que con la misma vara se midiera a los autores de otros atentados terroristas sucedidos el 2 de octubre de 1968 y el 10 de junio de 1971; a los saqueadores de la Nación; a los hijos de la pareja presidencial; a los defraudadores electorales y a los grandes emporios del sureste efectuados al amparo del poder. Si quieres que tu pueblo respete las normas, predica con el ejemplo.